He descubierto la cadena, ese miedo, el sabotaje; 

Abrir los ojos y los oídos con atención ha hecho que despertase, 

Me ha conducido a volver a salir a la calle.

Todo tiene un proceso, y un nuevo punto de partida.

 

Cuando mis parientes conquistaron América Latina, 

todo fue saqueo, luego quedaron las ruinas, 

pero no todo quedó muerto, 

más quedo el miedo inyectado en la herida 

y las puertas abiertas no para huir, 

sino para comenzar de nuevo.

 

No quiero perder un minuto de vida, no quiero, 

no quiero negarme la posibilidad de estar viva, 

de sentir el aire fresco en mis pupilas, 

no quiero abandonar mis sueños 

porque las conquistas anteriores perecieron. 

Las muertes históricas fueron para que podamos existir hoy en día.

 

Y yo aún estoy acá, y no tengo miedo de las tormentas y las batallas, 

ellas te vencen cuando no hay donde sostenerse 

y yo tengo más fuerza que nunca, más raíces, 

la consciencia en mano con la que plantar bandera.

 

No quiero negarme la oportunidad de mis propias praderas, 

de crear  aquello que realmente sea mío, 

y nunca lo sabré si sigo sin aceptar lo que siento. 

Y hoy siento que el mundo me pertenece 

y ya no temo que conquisten mis países y laderas.

 

Entonces que vengan!, 

que venga la noche y la guerra, 

que venga lo terrible, la sequía, si se atreven, 

que vengan los animales más peligrosos de la selva 

y me hagan frente a ver si pueden, 

 

Que venga el lamento, la lluvia, que venga el Alzheimer, 

que vengan tus legiones de  armaduras 

con la factura  del gas y me acaricien la frente.

¡Que vengan!, ¡que vengan!…

Los espero complaciente, desafiante, agradecida, 

 para mirarlos a los ojos con el arma más potente.

Romi Lazcano


One thought to “¡Que Vengan!”

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